Los comedores infantiles son espacios de respuesta alimentaria a puertas abiertas

En un contexto nacional difícil, los comedores infantiles son los espacios de recurrencia diarios de las familias más vulnerables. Como es el caso del comedor “Lazos de Comunidad”, ubicado en el Barrio Villa Amalia, en donde las madres cocinan desde temprano para recibir a más de 200 niños y niñas que asisten diariamente para recibir su porción de comida.

Hace 22 años, María Agustina Pachilla, dueña y referente del lugar, cocina todos los días junto a un grupo de 10 madres para dar respuesta alimentaria a las familias de la zona. Atentos al momento que vive el país, el ministro de Desarrollo Social, Gabriel Yedlin, junto al secretario de Articulación Territorial y Desarrollo Local, Francisco Navarro, visitaron el comedor para interiorizarse sobre las necesidades de la zona.

Al respecto, Yedlin manifestó: “Es un lugar muy solidario en el centro del Bº Villa Amalia, que abre sus puertas diariamente para atender a las necesidades alimentarias de sus vecinos. Hace un tiempo los habíamos visitado para escuchar sus necesidades y hoy estamos presentes para dar respuestas. Cada vez que venimos charlamos con las familias y tratamos de darles una mano, haciendo un abordaje integral junto con nuestros equipos territoriales. Queremos estar cerca de los que más lo necesitan en un contexto difícil como el que nos toca vivir”.

Por su parte, Navarro compartió: “Hace poco tiempo vinimos para poder actualizar las partidas presupuestarias de los Comedores Infantiles debido a la creciente demanda que tienen. La idea es entender qué es lo que está pasando en estos espacios, para interiorizarnos de cómo podemos ayudarlos a superar este momento de crisis. Los comedores se han vuelto espacios de referencia barrial y debemos acompañarlos”.

Por último, Pachilla expresó: “Cada vez se suman más familias por la situación que vivimos. De lunes a viernes somos 10 madres las que luchamos para salir adelante, cocinando para más de 200 chicos. Es una tarea difícil pero tenemos que darles de comer. Todos los días se suma gente y a todos debemos darle su plato de comida por igual. Donde come uno, comen dos”.

“El comedor es chico, así que armamos turnos para que todos puedan sentarse a la mesa. Muchos también buscan sus platos y comen en sus hogares, sobretodo, adultos mayores y personas con discapacidad. Este es un lugar a puertas abiertas para los que más los necesitan en la zona”, agregó María Agustina.

Además de dar respuesta alimentaria, el comedor “Lazos de Comunidad” ofrece talleres de baile y juegos para los niños y niñas.

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