Cuidadores domiciliarios, más que un trabajo, una vocación

“No lo hacemos por la remuneración, lo hacemos por vocación”, coincidieron Johana Medina y Elizabeth Ledesma, quienes se desempeñan como cuidadoras domiciliarias, un trabajo que, si bien es silencioso, en muchas ocasiones hace las veces de pilar fundamental para el sostenimiento de toda aquella persona que requiera de su ayuda.

Además de su gran capacidad para la tarea, la calidez humana, la alegría y la muy buena predisposición, caracterizan su labor.

Desde el Ministerio de Desarrollo Social que encabeza Gabriel Yedlin, se llevan adelante cursos y capacitaciones para formar a las personas que se desempeñarán como cuidadores domiciliarios, y que tendrán la misión de acompañar y atender a personas con discapacidad, como así también a adultos mayores, niños e incluso también jóvenes. Esta iniciativa se enmarca dentro de la línea de cuidado de las personas vulnerables que lleva adelante la cartera social.

En este sentido, la secretaria de Niñez, Adolescencia y Familia, Sandra Tirado, comentó: “En lo que tiene que ver con los cuidadores, llevamos un registro de los se han capacitado para ayudar a las personas que lo necesitan”.

“Por un lado se trata de las personas que necesitan el cuidado y que lo reciben y, por otro lado, del trabajo fundamental, que es lo que más resultado da, incluso mucho más que cualquier aparatología, y que es el trabajo humano, que día a día hacen los cuidadores y que es donde notamos que se hace la diferencia. Por eso es importante jerarquizar el trabajo y seguir capacitándolos”, concluyó la funcionaria.

Johana Medina, que trabaja hace dos meses acompañando a las hermanas Portero, indicó que “las capacitaciones, al igual que los profesionales a cargo de ellas, fueron excelentes”.

En tanto que Ledesma destacó que la labor del cuidador domiciliario se trata de una hermosa experiencia y agregó que “ya hemos pasado por varias experiencias, buenas y malas, y sin duda lo mejor de esta tarea es ver el progreso de la persona que nos toca acompañar. La alegría que damos, también la recibimos, y eso es lo que una más la enorgullece”.

Actualmente son 80 cuidadores en actividad, acompañando a personas de distintas edades y con distintas problemáticas, que necesitan día a día de alguna colaboración.

 

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