Políticas Públicas para el abordaje de la Violencia de Género

  • En el mundo, una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física o sexual, principalmente por parte de un compañero sentimental. Ya sea en el hogar, en la calle o en los conflictos armados, la violencia contra las mujeres es una pandemia mundial que ocurre en espacios públicos y privados[1].

Atentos a esta cifra alarmante, el Estado en su rol de garante de derechos, debe gestionar las políticas públicas necesarias para hacer frente a esta problemática, que ha tomado un fuerte protagonismo en los últimos años. En la provincia de Tucumán, el Ministerio de Desarrollo Social, a cargo de Gabriel Yedlin, es el área de gobierno encargado de coordinar esas políticas para garantizar la defensa y protección de los derechos de las mujeres.

En términos generales, en la provincia, los organismos gubernamentales y no gubernamentales reciben aproximadamente un promedio de 8 (ocho) consultas diarias sobre cuestiones referidas a violencia de género contra mujeres. Esto refleja el impacto que ha tenido en estos últimos años a nivel social y cultural la problemática.

En palabras del ministro Yedlin: “Sostenemos que la política de género es una política de Estado. La violencia es una consecuencia de una sociedad que no brinda el espacio que las mujeres merecen y por eso es necesario abordarla desde una óptica social. Consideramos que es nuestra responsabilidad asistir, proteger y hacer efectivos los derechos de las mujeres, reivindicándolas en nuestra sociedad”.

Para una mejor gestión y desarrollo de sus políticas, el área cuenta con dos ejes de trabajo, que son el cuidado y la empleabilidad. En este marco, la problemática de la violencia de género, se ubica en la línea de cuidado, es decir, se trabaja en pos de favorecer la promoción y protección de los derechos de la mujer. La ejecución de estas acciones se materializan a través de la coordinación del Observatorio de la Mujer, que es el organismo gubernamental referente de la problemática, encabezado por Eva Fontdevila.

“Desde el Observatorio de la Mujer, trabajamos en forma integral las situaciones de violencia con las mujeres que nos consultan. Por un lado,  ofrecemos atención con un equipo interdisciplinario, a través de una contención y asesoramiento, y particularmente, se ofrece un abordaje de tipo psicológico para ayudar a reposicionarlas, esto implica un abordaje más de tipo social-global”, resalta Fontdevila.

Agrega que “recibimos un promedio de 120 mujeres nuevas por mes, a las que les ofrecemos un acompañamiento individual, pero también, grupal a través de la participación en talleres de contención. En este sentido, nos compete la capacitación a distintos agentes del Estado (policías, docentes y referentes territoriales, entre otros), para incorporar recursos a nivel gubernamental que les permitan adquirir herramientas para responder a estas situaciones”

Para graficar lo antes expuesto, los datos que a continuación se exponen, reflejan el trabajo realizado por el área de enero a agosto del corriente año:

Los avances en materia legal de los últimos años, exigieron en 2005 la creación de la Comisión Coordinadora de Acciones para la Mujer, que dio origen formal al Observatorio de la Mujer, integrado por los Ministerios de Salud Pública, Educación, Seguridad, Desarrollo Productivo y Desarrollo Social, siendo este último, el organismo coordinador.

En 2010, la Provincia de Tucumán adhirió a la Ley Nacional Nº 26.485 de “Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en los ámbitos en que se desarrollen sus relaciones interpersonales”. En este marco legal, el Observatorio es el ámbito provincial de referencia, y por lo tanto, es el encargado de abordar la problemática, derivando en la diversidad de tareas y complejidad de los abordajes interdisciplinarios que la problemática requiera.

La temática principal abordada es la violencia contra las mujeres, tal como lo define la Ley 26.485 en su Art. 4, “se entiende por violencia contra las mujeres toda conducta, acción u omisión, que de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como en el privado, basada en una relación desigual de poder, afecte su vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, como así también su seguridad personal”.

La violencia de género en las relaciones de pareja, es una de las modalidades más recurrentes al momento de concretar una denuncia. Esta modalidad, ha formado parte de la vida cotidiana de las mujeres a lo largo de los tiempos, siendo naturalizada y silenciada. Esto la hacía invisible y por lo tanto, no se la reconocía socialmente. A partir de las novedades en materia de derecho, esto se ha modificado y en la actualidad, es una de las modalidades más denunciadas y condenadas a nivel comunidad.

Asimismo, el Art. 5 de la mencionada Ley, define los tipos de violencia:

  1. Física: La que se emplea contra el cuerpo de la mujer produciendo dolor, daño o riesgo de producirlo y cualquier otra forma de maltrato agresión que afecte su integridad física
  2. Psicológica: La que causa daño emocional y disminución de la autoestima o perjudica y perturba el pleno desarrollo personal o que busca degradar o controlar sus acciones, comportamientos, creencias y decisiones, mediante amenaza, acoso, hostigamiento, restricción, humillación, deshonra, descrédito, manipulación aislamiento.
  3. Sexual: Cualquier acción que implique la vulneración en todas sus formas, con o sin acceso genital, del derecho de la mujer de decidir voluntariamente acerca de su vida sexual o reproductiva a través de amenazas, coerción, uso de la fuerza o intimidación, incluyendo la violación dentro del matrimonio o de otras relaciones vinculares o de parentesco, exista o no convivencia, así como la prostitución forzada, explotación y esclavitud.
  4. Económica y patrimonial: La que se dirige a ocasionar un menoscabo en los recursos económicos o patrimoniales de la mujer.
  5. Simbólica: La que a través de patrones estereotipados, mensajes, valores, íconos o signos, transmita y reproduzca dominación, desigualdad y discriminación.

¿Cómo trabaja el área?

Las violencias de género contra las mujeres están hoy, como nunca antes, en la agenda pública. Los avances legislativos, las políticas públicas y la movilización social han colocado a la problemática en el centro de las preocupaciones y obligaciones estatales.

Los tipos de violencia más frecuentemente denunciados ante el Observatorio: son violencia física, psicológica y económica. Los motivos que llevan a las mujeres a consultar son: la necesidad de orientación para realizar denuncias y continuar procesos judiciales, incumplimiento de medidas de protección, la necesidad de contención antes agresiones y hostigamientos, y la necesidad de asistencia material para lograr autonomía con respecto al agresor, entre otras.

Se trata de una problemática compleja que requiere un trabajo sistemático, comprometido y estratégico. Sensibilización, capacitación, relevamiento estadístico y atención integral a mujeres reclaman la articulación de organismos públicos, agentes del Poder Judicial, municipios, comunas rurales y organizaciones de la sociedad civil en todo el territorio.

El proceso de trabajo, en donde se posiciona a la mujer como protagonista, incluye la atención e interpretación de las consultas, y se centra en las demandas y necesidades, para contener, orientar y organizar el abordaje integral, realizando derivaciones a otras instituciones de acuerdo a la situación y problemáticas asociadas con las que llega cada mujer.

Con el objetivo de dar respuestas efectivas a las necesidades sociales que plantea la problemática, el área cuenta con un equipo de trabajo interdisciplinario, tal como lo demanda el abordaje de esta problemática, que incluye a psicólogos, trabajadores sociales y abogados.

Las líneas de intervención, enmarcadas en dos ejes fundamentales que son la Protección y la Promoción de los Derechos de las Mujeres, son: atención individual y grupal de mujeres en situación de violencia, capacitación, prevención y formación de áreas especializadas en municipios y comunas, y la sistematización de datos.

  1. PROTECCION DE DERECHOS
  • Atención y asistencia integral

El proceso de trabajo inicia con demandas, que pueden ser de forma espontánea por parte de mujeres que acuden al Observatorio, o por derivación de otras instituciones, como ser la Oficina de Violencia Domestica (OVD) de la Corte Suprema del Poder Judicial, o la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia de Ministerio de Desarrollo Social. A cada persona se le realiza una entrevista de admisión donde se indaga y evalúa el riesgo, lo que determinará acciones a corto y mediano plazo.

Luego, se realizan sucesivas entrevistas de seguimiento (40 – 60 minutos). Los seguimientos consisten en un acompañamiento y monitoreo de la evolución de la situación de la persona consultante en relación a la situación de violencia. No hay límite en cantidad de entrevistas. El proceso de atención a nivel individual, da cuenta de un abordaje integral psico-social y legal que pretende fortalecer a la consultante y disminuir barreras que dificulten vivir una vida sin violencias.

Si bien el porcentaje mayor de consultas que recibe el Observatorio son demandas espontaneas que se realizan allí mismo, un 20% aproximadamente, provienen de otras instituciones como ser: la OVD y la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia. De enero a agosto, la OVD derivó más de 85 mujeres al Observatorio.

En esta línea, Marta Palazzo, coordinadora de la Oficina de Violencia Domestica (OVD) de la Corte, cuenta cómo es el proceso de trabajo desde la óptica judicial: “Nuestra intervención es en casos de Violencia Doméstica. Es decir, en hechos ocurridos entre los integrantes de una familia (de derecho, de hecho o entre novios o ex novios o convivientes, ex convivientes  o no), sin discriminar el sexo ni edad para la consulta”.

“La OVD recibe casos derivados del Observatorio de la Mujer y también deriva a las personas que, atendidas por los Equipos Técnicos de la OVD revelan situaciones en la que requieren asistencia psico-social y en algunos casos, refugio transitorio hasta el dictado de las medidas judiciales”.

En relación a datos cuantitativos, Palazzo agrega: “Se observa un incremento progresivo a partir del año 2012  con 732  casos ingresados a los Equipos Técnicos,  llegando en el año 2017 a 1.314 casos. Esto tiene que ver, en parte, con las novedades en materia legal sobre el tema, pero también, con la repercusión a nivel social que han tenido en este último tiempo este tipo de situaciones”.

La dependencia económica y material se presenta también como un tipo de violencia, por lo que el abordaje de este aspecto resulta fundamental para superar la violencia. Para ello, se otorga subsidios económicos directos, a través del Fondo de Emergencia a mujeres en situación de violencia. Se trata de un subsidio económico acotado que se utiliza para facilitar la movilidad en trámites y gestiones que debe realizar en torno a la resolución  de la situación de violencia, para el pago parcial de alquileres o gastos de alimentación.  El subsidio se ha duplicado en el último trimestre de 2016 y volverá a duplicarse en el último trimestre de 2017.

En situaciones de emergencia, en las cuales la vida de la mujer corre peligro y no existen redes personales de contención inmediata disponibles, el Observatorio asegura hospedaje mientras se tramitan las medidas de protección de personas y otras alternativas que la protejan. En esta línea, se firmó un convenio entre el Ministerio de Desarrollo Social y la Fundación María de los Ángeles, para la puesta en funcionamiento de un Hogar refugio a partir de octubre de 2017 en instalaciones de la Fundación.

María Lorena Olivera, abogada integrante del equipo interdisciplinario de la Fundación María de los Ángeles, cuenta cómo es el trabajo que realizan en la organización: “Lo que hacemos es asistir a mujeres víctimas de trata o en situaciones de prostitución y al colectivo transexual. Básicamente, brindamos una asistencia técnica y material a través de un abordaje integral, a cargo de un abogado, una psicóloga y una trabajadora social. De alguna manera, a cada mujer que ingresa a nuestra institución se le diagrama un plan de acción acorde a su situación y se le ofrece un pequeño equipo de trabajo que irá a la par”, explica Lorena.

En relación al trabajo articulado que sostiene con Desarrollo Social, agrega: “Con el área venimos trabajando hace mucho años, gracias a esto, hemos logrado esquematizar el abordaje y optimizar las respuestas a las demandas que puedan surgir en torno a estas problemáticas. En los últimos años, se dio un marco formal al trabajo a través de la firma de convenios de coparticipación, que nos ha dado grandes resultados como ser, la Casa Hogar.

“La Casa Hogar funciona en la Fundación, y está pensada como un espacio para mujeres que son víctimas de violencia, o mujeres que están situación de calle con sus hijos, o que atraviesan situaciones de trata de personas, y no tienen a donde ir. Ahora estamos trabajando en un protocolo, que tiene que ver con la organización y la logística de este lugar”, acota.

Revela también que “con el Observatorio, funcionamos como un centro de derivación, en el que las mujeres que asisten a la Fundación buscando ayuda, son derivadas al Observatorio, que es el área gubernamental competente. Claramente, el trabajo en red y en conjunto es la manera de poder abordar estas problemáticas. Diariamente, en términos generales, tenemos un promedio de 4 asesoramientos por día, y muchas de ellas son mujeres que aún no han realizado una denuncia policial”.

Por último, en cuanto al marco legal reciente, resalta: “Las novedades en materia de derecho nos han permitido organizar y unificar criterios de abordaje. Fundamental para el correcto desarrollo de nuestro trabajo”.

  1. PROMOCIÓN Y PREVENCIÓN DE SITUACIONES DE VIOLENCIA
  • Capacitación, sensibilización y prevención

Entre las misiones del área se encuentra el fortalecimiento de las áreas Mujer municipales y comunales mediante capacitación, asistencia técnica, coordinación de casos, construcción de protocolos de atención. Para ello, en 2015, se firmó un acuerdo de trabajo entre los ministros de Desarrollo Social e Interior.

Se realizan periódicamente charlas, talleres y cursos, ya que se considera estratégico capacitar, en cuanto a perspectiva de género y abordaje integral de la violencia, a destinados a diversos actores y grupos sociales, como ser: miembros de las fuerzas de seguridad, docentes, madres/padres, referentes barriales, profesionales de la salud, referentes de municipios y comunas, adolescentes, centros de jubilados e integrantes de cocinas comunitarias, entre otros.

También, el Observatorio coordina la Red Provincial contra la Violencia, integrada por una veintena de instituciones estatales y de la sociedad civil que intervienen en la prevención, atención y erradicación de la violencia hacia las mujeres: Departamento de Violencia Familiar del Ministerio de Gobierno, Justicia y  Seguridad, oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de Justicia de la provincia, Departamento de Prevención y Asistencia de Violencia Familiar de la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia, INADI, Centro de Acceso a la Justicia del Ministerio de Justicia de la Nación, Fundación María de los Ángeles, Centro de Referencia del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, Centro Municipal de la Mujer de San Miguel de Tucumán, Defensoría del Pueblo de Tucumán, Dirección de Adultos Mayores, SASE, Observatorio de Género y Diversidad de la Facultad de Derecho, y el Consultorio Jurídico Gratuito del Colegio de Abogados.

Por último, realiza actividades de prevención en espacios públicos en articulación con la Unidad de Participación y Desarrollo Local (UPa), la Dirección de Juventud, eventos organizados por la Secretaría de Prevención y Asistencia de las Adicciones, Cocinas Comunitarias del Ministerio de Desarrollo Social. También, cuenta con un Stand fijo en la Terminal de ómnibus una vez por semana.

  • Sistematización de Información

El Observatorio de la Mujer cuenta con una base de datos donde se registra el total de personas atendidas por año, con sus respectivos datos personales y fechas de concurrencia al servicio. La misma se actualiza de forma periódica, y es el instrumento a partir del cual se determina el total de concurrentes al servicio.

Además, se sistematizan datos sobre la problemática de violencia en la provincia, y  se informa mediante un formulario del RUCVM (Registro Único de casos de Violencia hacia las Mujeres) al INDEC según convenio firmado en 2015. Asimismo, participa en la construcción de un Registro único provincial de casos de violencia de cuya gestación ha sido parte. Sin embargo, se encuentra también en proceso de elaboración la propuesta para un Registro Único de Casos de Violencia de la provincia, para poder dar una dimensión real a la problemática con sus diversas aristas, alcances y complejidades.

“Un pequeño paso que logró cambiarme la vida”

Silvia Guzmán, víctima de violencia, cuenta su experiencia y cómo logró hacer frente a su situación: “Un 29  de septiembre, mi ex pareja me golpeó delante de mis hijos. El ver a mis hijos llorando que fue el detonante y me animó a tomar medidas sobre el asunto. Primero fui a Don Bosco en donde me dieron un folleto sobre el Observatorio de la Mujer. Tomar la decisión, me quitó un año. Iba y permanecía horas parada frente a las oficinas, sin poder entrar. No me animaba, tenía miedo de lo que pudiera pasar, de que me quiten a mis hijos”.

“Finalmente, luego de ver el sufrimiento de mis hijos por las reiteradas situaciones que vivíamos, entendí que debía hacer algo. La primera entrevista que me hicieron fue suficiente para entender que estaba haciendo lo correcto. Un pequeño paso que logró cambiarme la vida”, define Silvia.

“La primera semana, fui dos veces, necesitaba mucha contención. Además, asistí a varios talleres en donde otras mujeres compartían sus experiencias, lo que me ayudó mucho también. Entendí que no estaba sola, que no era la única. Gracias a esto, me anime a hacer la denuncia, a asistir a Tribunales, y logre hacerle frente a una realidad que nos estaba golpeando a todos. De a poco pude ponerme de pie, tener seguridad y tranquilidad, pude decir mi nombre, volví a hacerme valer, volví a confiar. Hoy puedo decir que esa decisión me cambio la vida por completo, esto es lo que hizo el Observatorio por mí”, concluyo Silvia.

Lorena Valiente, también víctima de violencia de género, comparte su caso: “Tuve un problema con el padre de mis hijos. Viví situaciones de violencia de género que me llevaron a tomar una decisión. Primero fui a la Fundación María de los Ángeles para hacer la denuncia, y ahí me derivaron al Observatorio”.

“Me entrevistaron psicólogas y trabajadoras sociales, todos me ayudaron a salir de aquella situación. En los primeros tiempos, iba a todos los días. Además, participaba de talleres con otras mujeres que estaban viviendo lo mismo que yo. En estos espacios, me ofrecieron ser parte del proyecto “Emprendiendo, aprendo a vivir sin violencia”, a través del cual nos brindaron insumos y herramientas de trabajo”, agrega Lorena.

Por último, emocionada concluye: “Gracias a esto, pude salir adelante, dejando atrás situaciones de violencia familiar. Actualmente, tengo mi propio emprendimiento, produzco muebles con MDF y a raíz de esto, puedo pagar mis estudios y sostener mi hogar. Muy feliz, puedo decir que aquella decisión me ayudo a emprender un proyecto de vida sostenido y superar aquello que me afectaba”.

No estás sola frente a la Violencia

La Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, aprobada en Resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas el 20 de diciembre de 1993, es el primer documento a nivel internacional, que aborda de manera clara y específica esta tipología de violencia.

En su primer artículo, define a la violencia contra la mujer como “todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino, que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se produce en la vida pública como en la vida privada”.

El marco internacional y nacional denota la importancia y transcendía que ha tomado, y lo sigue haciendo, la violencia contra las mujeres. Las cifras del femicidio, la forma más extrema de la violencia, ha llamado la atención y generado un repudio generalizado en nuestra sociedad. Este contexto, ha obligado a plantear diversas estrategias de trabajo, que en la provincia de Tucumán, están a cargo del Observatorio de la Mujer, dependiente del Ministerio de Desarrollo Social.

Entender a la violencia como un fenómeno social  invita a las profesionales  a  crear nuevas alternativas de abordaje para promover en la persona un estado de bienestar. Es por esto, que para dar respuestas efectivas a la problemática, se ofrece un abordaje integral e interdisciplinar. La mujer que atraviesa situaciones de violencia busca una escucha activa, alguien que la ayude a entender lo que está viviendo, esta es la misión principal que persigue el Observatorio de la Mujer.

[1] http://www.unwomen.org/es/digital-library/multimedia/2015/11/infographic-violence-against-women

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