Políticas Públicas para el Cuidado Social: Comedores Escolares

Más cuidado para el desarrollo con equidad

El Ministerio de Desarrollo Social, encabezado por Gabriel Yedlin, en el marco del desarrollo local y la articulación territorial, crea y fortalece sistemas de protección social en función de los objetivos y prioridades nacionales de desarrollo, con el fin de asegurar respuestas efectivas a las necesidades de la población.

En su función de garante de derechos, busca cumplir un papel fundamental en la protección frente a los riesgos sociales y toma como uno de los ejes fundamentales el concepto de Cuidado[1], que es una dimensión central del bienestar y del desarrollo humano. Este concepto engloba las dimensiones de los derechos sociales inherentes a todo ser humano, esto es, alimentación adecuada, acceso a la salud, acceso a servicios básicos, vivienda digna, accesos educativos, empleo y seguridad social.

“Nos preocupa la seguridad alimentaria de nuestra provincia, de los niños y de los sectores más vulnerables. Los alumnos no vienen a la escuela a comer, sino a estudiar y formarse, pero como en toda política pública, acompañamos a los chicos a donde están, en este caso, las escuelas. Estamos preocupados por la seguridad alimentaria en Tucumán. En este año y medio, la inflación ha sido muy dura, los precios de los alimentos subieron y la comida está muy cara”, destacó Yedlin.

En este sentido, la Secretaría de Articulación Territorial y Desarrollo Local, conducida por Ramiro González Navarro, a través de la intervención de la Dirección de Políticas Alimentarias, a cargo de Carolina Nacher, se orienta a dar respuesta a uno de los objetivos centrales del Ministerio de Desarrollo Social:

Favorecer una alimentación adecuada y la comensalidad familiar en las poblaciones de mayor vulnerabilidad social y riesgo nutricional de la Provincia de Tucumán.

Al respecto, González Navarro explicó: “El proceso de enseñanza/aprendizaje está sostenido por la seguridad alimentaria de los chicos, que además implica un fortalecimiento de la comunidad educativa como tal, porque las mamás, el personal auxiliar e incluso los docentes asumen un compromiso, para generar otro tipo de actividades, en un marco que excede lo netamente educativo”.

Asimismo, agregó: “El comedor escolar implica que los chicos estén en un espacio de seguridad, no solo alimentaria, sino ciudadana. Podemos decir con gran orgullo, que todos se pusieron al hombro este proyecto ya que saben que es la mejor manera de cuidar a nuestros chicos y de lograr en la escuela el rendimiento esperado. Sobre todo, en un momento de crisis, que golpea a las zonas más vulnerables, estos espacios cumplen un rol fundamental”.

Por último, en términos presupuestarios, explicó: “Hemos advertido a Nación que los montos deben ser actualizados, y que deben acompañarnos en este proyecto, dado que es la Provincia la que sostiene los desfasajes propios de la inflación. La Provincia tiene un compromiso asumido en políticas alimentarias, que es proveer la seguridad alimenticia de la población”.

En esta línea, la Dirección de Políticas Alimentarias sostiene y ejecuta el Programa Comedores Escolares, que busca complementar la alimentación de niños, niñas y adolescentes que concurren a las Escuelas Públicas del Nivel Inicial y Primario de la provincia, a fin de mejorar las condiciones en el proceso de enseñanza/aprendizaje.

Este programa, tal como lo establece el Plan Nacional de Seguridad Alimentaria ejecutado por la provincia, es uno de los proyectos más grandes que coordina el Ministerio de Desarrollo Social. A través de él, se provee alimentación a 743 escuelas, es decir, 178.762 alumnos[2].

Al respecto, Carolina Nacher resaltó: “Desde la Dirección de Políticas Alimentarias entendemos el rol fundamental y el impacto que genera el Programa en la sociedad, que es la función del comedor escolar como complemento de ese proceso de enseñanza-aprendizaje. El niño que no está bien alimentado difícilmente pueda aprender y formarse. Es por esto que el proyecto es el de mayor inversión y cobertura alimentaria del área y el que más creció en estos años; ello también se debió gracias al trabajo articulado con el CERELA-CONICET, lo que permitió incluir alimentos funcionales en su prestación. Es importante remarcar que esto es posible a partir trabajo interministerial y permanente que se lleva a cabo junto a los ministerios del Interior, Educación y Salud”.

En esa línea, conviene enfatizar que dada la integralidad que requiere la política pública de Comedores Escolares, es fundamental, para el correcto desarrollo del Programa, la coordinación entre organismos gubernamentales y diferentes actores de la sociedad civil. De esta manera, participan: el Ministerio de Desarrollo Social, el Ministerio de Educación, el Ministerio del Interior y el CERELA[3].

La decisión del gobernador y vicegobernador es la firme muestra del compromiso que tiene la provincia por los niños y jóvenes que más necesitan. Esto es posible gracias al trabajo conjunto con el Ministerio del Interior, con intendentes y comisionados comunales, con el Ministerio de Desarrollo Social y Salud. Por supuesto, también a partir de un rol fundamental de la familia educativa: los supervisores, gremios, directivos, docentes, los cocineros y el personal auxiliar en general, que como en cada momento difícil, se unen con esperanza y entusiasmo para ayudar a afrontarlos”, expresó el ministro de Educación, Juan Pablo Lichtmajer.

¿Cómo empezó el proceso?

En el año 2004, el Programa Comedores Escolares, que dependía inicialmente del Ministerio de Educación, pasó a funcionar bajo la órbita del Ministerio de Desarrollo Social, en ese entonces Secretaría General de Políticas Sociales. Esta acción fue acordada entre ambos organismos, con el fin de mejorar el abordaje territorial y lograr una mejor llegada a las poblaciones más vulnerables.

Durante los primeros cuatro años, Desarrollo Social se dedicó a coordinar y acompañar a las Escuelas en el sostenimiento del Programa, que por ese entonces, consistía en el financiamiento para el desayuno o desayuno y almuerzo, y que dependía de la modalidad de cursado de cada escuela.

En el año 2008, luego de una profunda investigación, el CERELA desarrolló el alimento probiótico[4]. En ese momento, a través de un acuerdo marco con Desarrollo Social, se decidió empezar a proveer este alimento a los Comedores Escolares. En consecuencia, se reestructuró el funcionamiento y desarrollo del Programa, y se comenzó a entregar a las Escuelas alimentos probióticos en diferentes presentaciones, nutricionalmente adecuados en cuanto a la calidad y cantidad de alimentos, de acuerdo a las Pautas de la Alimentación Saludable[5].

En esta línea, Verónica Molina profesional del CONICET, destacó: “Un programa de estas características no deja de llenarnos de orgullo como institución, ya que se concreta toda una línea de trabajo, en el sentido de que es un resultado científico que parte desde la producción de un estudio científico, luego de atravesar todas las etapas, para llegar a la sociedad tucumana en forma de alimento”.
Además, resaltó: “Gracias al aporte de todas las áreas que hemos participado del proceso, pudimos concretar esta iniciativa y sostenerla hasta la actualidad. El trabajo de la ciencia ha sido reflejado en un producto”.

Concretamente, sobre la producción del fermento probiótico, explicó: “El microorganismo, que posee las propiedades benéficas para la salud, es producido en condiciones especiales previamente evaluadas, que luego son distribuidos a las empresas elaboradoras para la producción de los alimentos probióticos”.

Los alimentos probióticos contienen nutrientes indispensables para el desarrollo y crecimiento de los niños, a la vez que producen el aumento de defensas en el sistema inmunológico a partir de la estimulación de anticuerpos, el incremento de la resistencia a infecciones gastrointestinales y respiratorias, como así también la disminución de los síntomas de enfermedades alérgicas.

Estos alimentos se distribuyen bajo diferentes presentaciones:
1. YOGURITO: yogur bebible sabor vainilla, frutilla y durazno en sachets individuales de 180 cm2.
2. BIOSEC: polvo que contiene un bioingrediente y que se coloca en la leche que reciben los alumnos en el desayuno/merienda.
3. CHOCOLET: leche chocolatada en sachets individuales de 180 cm2.
4. QUESO: tipo Tybo que contiene un bioingrediente, y que se utiliza en el sándwich que reciben los alumnos en el desayuno/merienda.

A partir de esto, se busca estructurar prestaciones nutricionalmente diferenciadas, de acuerdo a la realidad socio-geográfica de cada establecimiento. A lo largo de estos años, se ha comprobado que las prestaciones alimentarias en el ámbito escolar, representan un aporte significativo en la alimentación de los niños.

Si bien, en un primer momento, desde la Dirección de Políticas Alimentarias, se promovió la importancia del desayuno, ya que los niños requieren de energía principalmente por la mañana -cuando sus actividades escolares demandan esfuerzos mentales y físicos- existen escuelas en la que los niños reciben tanto desayuno/almuerzo como almuerzo/merienda. Esto depende de la modalidad de cursado y de albergue.

Con respecto a las Escuelas que han incorporado el Comedor Escolar, con elaboración propia en las instituciones, en general escuelas que tienen dos turnos o que se ubican en zonas de extrema vulnerabilidad, han logrado incorporar también a las mamás como ayudantes de cocina. De esta manera, los padres se involucran también con la realidad escolar de sus hijos.

“Desde que servimos el almuerzo, aproximadamente desde abril de este año, más de 50 chicos han vuelto a la escuela. En vez de estar en casa, vengo con mi bebé, acompaño a mi hijo en edad escolar y colaboro en la escuela con lo que pueda. De alguna manera, queremos devolverle a la escuela lo que nuestros hijos reciben”, comentó Yanina Brito, mamá y cocinera en la Escuela Nº49.

“Cocinamos diariamente para más de 200 chicos por turno y tratamos de hacerles lo que a ellos les gusta. Al principio teníamos preocupación por la higiene de la escuela, pero realmente los chicos son muy cuidadosos. Cada niño trae su tupper y se lleva a casa lo que no come en el momento”, agregó Sara Argañaraz, personal auxiliar de la Escuela Nº49, a cargo de la cocina.

En todo este contexto, es necesario plasmar en términos cuantitativos, la magnitud del Programa Comedores Escolares, tanto a nivel ministerial, como provincial y nacional: el Programa consume un 65% del total de fondos, tantos provinciales como nacionales, del Presupuesto General de la Dirección de Políticas Alimentaria.

Cabe mencionar que desde el inicio, el gobierno provincial ha asumido el porcentaje mayor para poder sostener el Programa. En el 2017, el presupuesto total del programa, se sustenta en más de un 70% por fondos provinciales.

¿Cómo se desarrolla el Programa Comedores Escolares en la actualidad?

Actualmente, la propuesta programática se adecúa según la realidad social de la población escolar destinataria, por lo que se mantienen propuestas diferenciales para los Comedores Escolares. Para esto se tienen en cuenta tres criterios principales:
§ El tiempo de permanencia de los alumnos en el establecimiento educativo, lo que determina el tipo de prestación a brindar: desayuno, almuerzo y merienda.
§ Las condiciones de vulnerabilidad social de la población escolar, motivo por el cual en algunas escuelas con prestación desayuno, se brinda además el almuerzo.
§ El criterio estacional, a partir del cual se establece un menú específico según las condiciones climáticas (menú de verano y de invierno).
Asimismo, para poder dar respuesta a los más de 175.000 chicos, el Ministerio de Desarrollo Social, brinda las prestaciones a través de dos modalidades: servicio tercerizado o elaboración propia en la misma escuela.

El desayuno tercerizado se implementa en los establecimientos escolares ubicados en las zonas periurbanas del Gran San Miguel de Tucumán y algunas de los departamentos de Lules, Famaillá, Monteros, Simoca, Chicligasta y Río Chico, a través de la contratación de proveedores que resultan adjudicados por licitación pública, previo cotejo de ofertas. Se brinda este tipo de servicio en este grupo de escuelas, ya que presentan una matrícula muy grande y no cuentan ni con la infraestructura, ni con el personal necesario para elaborar la prestación en el establecimiento.

En el 2008 se implementó el registro de proveedores y a partir del 2009, se divide geográficamente el Gran San Miguel de Tucumán en seis zonas y se contrata a los proveedores que resultan designados luego del proceso de cotejo de oferta. Con esta medida se garantiza que el desayuno llegue a primera hora. En el año 2011, esta medida se extendió a 134 escuelas organizadas en ocho zonas. En la actualidad, son 224 las escuelas bajo programa con modalidad tercerizada, distribuidas en 9 zonas.

Cada proveedor distribuye diariamente, en las escuelas de su zona de influencia, los alimentos líquidos y sólidos listos para el consumo de los niños, según el menú de desayuno/merienda que establece la Dirección de Políticas Alimentarias a través del Departamento de Nutrición. Por su parte, cada responsable del establecimiento educativo es el garante del control de la prestación (calidad y cantidad).

Al respecto, Nelson Sidan, proveedor responsable de la firma San Cayetano, comentó: “Los productos no deben perder la cadena de frío, por lo tanto, todos los proveedores contamos con cámaras frigoríficas. Recibimos los productos de la empresa Aproleche en frío y luego los distribuimos en las escuelas de igual manera”.

Con respecto a los productos que otorgan, destacó: “Los productos que entregamos, ambos con la bacteria probiótica y la leche bío, son magníficos. Creo que, en muchas ocasiones, la gente no dimensiona la calidad y beneficios de los alimentos que reciben”.

De esta manera, con la tercerización del servicio, Desarrollo Social ha logrado también fortalecer el desarrollo de las economías regionales. En este sentido, Sidan agregó: “La mayoría de los proveedores que estamos ahora en el sistema de tercerización, trabajamos en esto hace más de 20 años. Lo que empezó como una empresa familiar, hoy se ha convertido en una fuente generadora de trabajo”.

La Asociación de Productores de Leche de Tucumán (Aproleche) es la gerenciadora junto a la empresa Cerros Tucumanos, de los productos probióticos Yogurito, Leche Chocolatada y del Queso Probióticos, y a la vez, es la encargada de suministrar y garantizar la leche de la cuenca tucumana para que las fábricas tucumanas realicen la elaboración y envasado del Yogurito, la Chocolet y el queso probiótico.

Se incorporó, además, para este grupo de escuelas, el suministro de leche fluida a cargo del Ministerio, con idéntica forma de distribución a la del yogur. Esto permite mejorar el costo de la misma y fortalecer el desarrollo de la cuenca lechera de la provincia.

El desayuno en escuelas con elaboración propia ubicadas mayormente en el interior de la provincia, se realiza a través de la provisión bimestral de mercadería destinada a garantizar el desayuno de los niños.

Además, se entrega el Probiótico en polvo (BioSec) de manera bimestral a cada Directora el mismo día de retiro de la partida. Se utilizan envases acordes a fin de conservar la cadena de frío necesaria para el producto.

Esta modalidad responde a la condición geográfica de las instituciones, y a las necesidades del territorio en el que se ubican. A partir de esto, las directoras son las encargadas de gestionar y administrar las prestaciones en las escuelas.

“Lograr que un niño no se duerma en el grado es fundamental. El hecho de que un chico esté contento y contenido en la escuela es importante para su desarrollo académico y educativo. Recibir alimentación en sus escuelas es un factor, en muchas ocasiones, determinante para su asistencia y permanencia a lo largo del año escolar. Antes tenía a los alumnos en la ‘tapia’, ahora los alumnos disfrutan de venir a la escuela”, comentó Ana María Rosemberg, directora de la Escuela Nº49 de San Miguel de Tucumán, la cual recibe diariamente más de 460 chicos.

Asimismo, para lograr un control más abarcativo e integral de ambas prestaciones se implementan diversas estrategias de monitoreo. Entre las que se pueden destacar la supervisión por zonas, a cargo de personal docente del Ministerio de Educación.

Marina Beatriz Giménez, supervisora de la Zona 3 del departamento de Burruyacu, comentó sobre su función y relación con el Programa: “Nos dedicamos a brindar apoyo, acompañamiento y detección de capacidades y necesidades de las escuelas”.

Además, agregó: “Con respecto al Programa, trabajamos en articulación permanente con Desarrollo Social. En mis 35 años de trabajo en Educación, he participado en diferentes roles dentro del Programa: primero como maestra, luego como directora y actualmente me encuentro en este nuevo rol. En todos mis años de trabajo, puedo decir que es un Programa fundamental para los chicos; es un gran beneficio, sobre todo, para aquellos que se encuentran en zonas vulnerables. Un proyecto que viene a complementar una alimentación y una nutrición para que los alumnos aprendan mejor”.

Concretamente, sobre el abordaje alimentario de Desarrollo Social, resaltó: “Las políticas alimentarias han venido a cumplir un rol muy importante en las instituciones. Si bien, los chicos no vienen a la escuela a comer, estos beneficios han logrado aumentar la asistencia y permanencia de los chicos, sobre todo, en épocas de crisis y de mayor necesidad, en donde se nota que el niño necesita un plato de comida”.

La buena alimentación es, además de un derecho fundamental, una condición esencial para el crecimiento y el aprendizaje. En este sentido, el comedor escolar en todas sus modalidades, cumple una función nutricional significativa y se convierte en un factor de apoyo para el fortalecimiento de las trayectorias escolares y la permanencia de los alumnos en la escuela.

Por último, es necesario destacar que el Ministerio de Desarrollo Social de Tucumán, en articulación con el CERELA-CONICET, ha sentado precedentes a nivel nacional con el Programa Comedores Escolares, y ha logrado un proyecto social científico de transferencia tecnológica. En la actualidad, ya se ha implementado en otras provincias como Santiago del Estero, San Juan y Entre Ríos.

[1] Plan Estratégico MDS
[2] La matrícula corresponde a las escuelas bajo programa derivadas por el Ministerio de Educación hasta Diciembre de 2016, por este motivo podría llegar a tener variaciones.
[3]CERELA es un instituto de investigaciones de nivel superior dedicado al estudio de bacterias lácticas (BAL) en dos grandes áreas: alimentos y salud humana y animal. Fue creado a través de un convenio de participación entre tres organismos: el CONICET, la Fundación Miguel Lillo y la Fundación para la Educación, la Ciencia y la Cultura (FECIC).
[4]La Organización Mundial de la Salud (OMS) en el 2001, establece que Probiótico es todo aquel microorganismo vivo que, administrado en la cantidad adecuada, proporciona beneficios saludables al receptor. En las escuelas bajo programa se suministran varios tipos de alimentos probióticos: yogurito, chocolet, queso probiótico y BioSec. La finalidad de incorporar este tipo de alimentos es reforzar las defensas naturales de niños y niñas en edad escolar, para disminuir la incidencia de infecciones respiratorias e intestinales, eventos de mayor prevalencia en la población infantil.
[5] Según lo establece la Organización Mundial de la Salud (OMS). Para más información: http://www.who.int/es/

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