Afirman que la pobreza en Tucumán se redujo entre 3 y 4 veces desde 2003

En el marco de la utilización del Ingenio Cultural del Ministerio de Desarrollo Social como espacio de análisis y reflexión de distintos temas de interés para la sociedad, se realizó una exposición del destacado sociólogo Diego Born sobre las diversas metodologías para medir la pobreza.

La presentación del disertante estuvo a cargo del ministro de Desarrollo Social, Gabriel Yedlin, ante un colmado auditorio, entre los que se encontraban técnicos de diferentes áreas del Estado.

Acompañaron además, el secretario de Articulación Territorial y Desarrollo Local, Ramiro González Navarro, la secretaria de Niñez, Adolescencia y Familia, Sandra Tirado, la directora de Políticas Alimentarias, Carolina Nacher, la directora de Articulación Territorial, Sofía Santillán y el coordinador de la Unidad de Participación y Desarrollo Local (UPa), Guillermo Socolsky.

Born trazó un panorama general de los diferentes modelos de medición y, más allá de las diferencias en los sistemas, destacó el avance de Tucumán, que redujo considerablemente la pobreza desde el 2003 hasta la actualidad, entre 3 y 4 veces según el sistema empleado.

Tras la charla, Yedlin manifestó: “Born es un especialista en mediciones de pobreza y hemos aprendido mucho de su exposición. La idea es capacitarnos entre todos y agradecer a la Fundación Cuidarte que nos ayudó a organizar el encuentro”.

El ministro señaló: “interpreto que siempre hay una mirada discrecional sobre el armado y publicación de los números; Born nos mostró cómo se mide en otros países y con distintos organismos nacionales e internacionales. Y hay que estar orgullosos porque en los últimos doce años que incluyen los periodos de gobierno en Tucumán, la pobreza ha bajado en la provincia entre tres y cuatro veces, dependiendo del sistema de medición empleado”.

En ese sentido, agregó: “Tucumán mejoró más que el resto de la región y de la media del país, y esto ha  tenido que ver con el acompañamiento nacional en la redistribución de riqueza y de recursos y una mirada real hacia el norte de país, además de la capacidad de gestión que tuvieron nuestros gobernantes para aprovechar estas oportunidades con esa mirada política y económica tuvo el país”.

El funcionario detalló que desde diciembre de 2015 esa tendencia se ha modificado: “Desde diciembre del 2015 hay alrededor del 3 por ciento de mayor pobreza y coincide con la percepción que tenemos cuando recorremos los barrios más humildes. Más que los números, hay que discutir los modelos que esos números ayudan a poner en evidencia”.

Por su parte, Born señaló: “La idea de la charla era mostrar que la pobreza tiene múltiples formas de medición y en los debates se mezclan peras con manzanas y se citan números sin saber lo que representan y la verdad es que se oscurece más que habilitar una reflexión seria”.

Asimismo, añadió: “La intervención de INDEC entre 2007 y 2015 nos impidió tener una serie continua de información pero con los datos del 2006 y del 2016 fue posible reconstruir la evolución de la pobreza en todo el periodo más allá de la metodología usada, como la histórica, que daba el 57 por ciento en 2002 y que en 2006 daba alrededor del 16 por ciento. Con la metodología nueva, pasó de casi el 70 por ciento al 30 por ciento actual. En estos doce años la pobreza disminuyó muchísimo y respecto a las formas de medición hay debates y esperamos que se incluya a la población rural que no es tenida en cuenta por las encuestas continuas y que los relevamientos se realicen tanto por ingreso como con datos multidimensionales, como pide la Organización de las Naciones Unidas.

Pérdida de poder adquisitivo

Sobre las últimas mediciones, Born subrayó: “Hay en los salarios privados, públicos, asignaciones familiares y jubilaciones una pérdida del poder adquisitivo estimada en un 8 por ciento si se compara con noviembre de 2015, que se puede traducir en dos o tres puntos de pobreza. Esto es, si la pobreza en el segundo semestre de 2016 era del 30,3 por ciento  es posible que a fines de 2015 se haya ubicado entre el 27 y 28 por ciento”.

En cuanto al modelo de país, señaló: “Hay hechos que están sucediendo y que pueden tener un efecto duradero y más grave relacionados con dimensiones más cualitativas del problema, como el sistema de protección social. Antes había una especie de universalización del sistema previsional donde todas las personas que llegaban a la edad de retiro podían jubilarse a través de una moratoria si no juntaba los años de aporte, o la ampliación en el caso de la AUH para los trabajadores desocupados e informales. Ahora, se instituyeron supuestas mejoras como la pensión universal para la vejez o la AUH a hijos de monotributistas, que esconden cuestiones de fondo que van a tener un impacto mucho mayor en los sectores populares, donde los sistemas de protección se están retirando. Lo mismo vemos en las pensiones por invalidez, en las que en vez de detectar un problema, toman un par de ejemplos para borrar a miles de personas que están en situación de mucha vulnerabilidad”.

Sobre los ingresos de la gente, explicó: “El 80 por ciento de los ingresos se mide por entradas laborales y hay un ataque muy fuerte al empleo y a los salarios en el sentido de que el Estado ya no es el garante del empleo. En el caso de los sueldos, hay que aceptar la pérdida de 2016 y en todo caso empatar este año con la cláusula gatillo, lo que indica que el salario es una nueva variable de ajuste”.

Finalmente, cargó contra el slogan de pobreza cero: “Llegar a pobreza cero es un lema que obnubila la discusión en vez de aportar elementos para tener un debate serio. Si hoy la línea de pobreza es 15 mil pesos ojalá que todos los hogares lleguen a ese umbral de ingreso en el corto plazo. Pero cuando la pobreza descienda a cinco o a diez puntos, hay que cambiar la medición para que el indicador aumente y el Estado tenga más herramientas para mejorar la intervención social. Por eso los niveles de pobreza de Europa son relativamente altos, porque tienen estándares muy elevados y se utilizan diferentes varas. Por ejemplo, la línea de pobreza en la Argentina hoy es la más alta de América Latina y es lógico, porque nuestro país es uno de los que tiene mejores condiciones de vida en toda la región”.

Born es consultor de diferentes Ministerios, asesor de Unicef y realizó diferentes trabajos de campo e investigaciones en Panamá y Honduras.

 

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